La ganadería colombiana, comprometida con el desarrollo sostenible


Con una inversión inicial de 14 millones de dólares, que incluyen una donación de US$ 7 millones del Fondo para el Medio Ambiente Mundial, administrada por el Banco Mundial, fue lanzado en Codazzi, Cesar, este 25 de marzo, el proyecto ‘Ganadería Colombiana Sostenible’, que durante cinco años cubrirá un área de 50.500 hectáreas en cinco regiones del país.

El proyecto ha sido promovido y cofinanciado por FEDEGAN, el Centro para la Investigación en Sistemas Sostenibles de Producción Agropecuaria (CIPAV), el Fondo para la Acción Ambiental y la Niñez (FONDO ACCION), The Nature Conservancy (TNC) y cuenta con el apoyo de los ministerios de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial y de Agricultura, así como del Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza, CATIE, de Costa Rica.

__ El proyecto enfocará su acción en los medianos y pequeños ganaderos ubicados en 64 municipios distribuidos entre el Bajo Magdalena, el Valle del Río Cesar; el Corredor de Roble Andino entre Boyacá y Santander; la Ecorregión Cafetera y el Piedemonte del Meta.

En la foto, aparecen de izquierda a derecha: el viceministro de Agricultura, Ricardo Sánchez; el representante de la organización ambiental mundial The Nature Conservancy (TNC), José Yunis; el ministro de Transporte, Germán Cardona; el presidente de Fedegán, José Félix Lafaurie y la alta consejera presidencial para el Medio Ambiente, Sandra Bessudo.

El programa –puntualizó José Félix Lafaurie, Presidente de Fedegán– es una gran alianza estratégica. Los recursos aportados por los socios del proyecto, incluido el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF por sus siglas en inglés) ascienden a US$ 14 millones, de los cuales US$ 10,4 millones son en efectivo y US$ 3,6 millones en especie; adicionalmente, se proyecta movilizar US$ 27.9 millones en crédito destinado a financiar el establecimiento de sistemas silvopastoriles intensivos, que se beneficiará del ICR otorgado por el Ministerio de Agricultura a través de Finagro, para un total de US$ 41,9 millones.

Los criterios utilizados para la selección de las cinco zonas donde se desarrollará el proyecto están relacionados en un primer bloque con la posibilidad de generar impactos en el marco de las ventanas (líneas) a través de las cuales el GEF realiza su donación, que son las de Biodiversidad y Degradación de suelos; adicionalmente se tuvo en cuenta su potencial para contribuir a la conservación de zonas de importancia para la provisión de servicios ambientales, la posibilidad de incrementar la productividad ganadera, cercanía a mercados importantes y, finalmente, que en su carácter de zonas piloto, permitiesen posteriormente aplicar en otras regiones del país  los modelos validados

 

 

Los ganaderos participantes también podrán tener acceso a otros instrumentos novedosos como el Pago por Servicios Ambientales (PSA), así como el apoyo en la evaluación y ajuste de tecnologías, capacitación en Sistemas Silvopastoriles Intensivos (SSPI) a asistentes técnicos y ganaderos, y asistencia técnica por parte de Fedegán, a través de sus Centros de Servicios Tecnológicos Ganaderos –Tecnigán–.

“Con estas herramientas –subrayó Lafaurie– se busca motivar a los ganaderos para que implementen sistemas silvopastoriles intensivos, arboles dispersos en potreros, cercas vivas o bancos mixtos de forraje y además contribuyan a la conservación de bosques y humedales al interior de sus predios y a la consolidación de corredores de conectividad”.

Los Sistemas Silvopastoriles Intensivos son explotaciones que combinan pastos, plantas forrajeras, árboles y ganado; y constituyen la principal apuesta de producción sostenible por parte de la alianza, por cuanto han sido identificados no sólo como la mejor alternativa para mitigar los efectos negativos de la ganadería sobre el medio ambiente, sino como una verdadera revolución productiva.

Natalia Gómez, del Banco Mundial, y Enrique Murgueitio, director del Centro para la Investigación en Sistemas Sostenibles de Producción Agropecuaria, Cipav, otro de los socios del proyecto, palpan una de las plantaciones del sistema silvopastoril de la finca La Luisa.

Es sencillo –resume con convicción el dirigente gremial–: “en un Sistema Silvopastoril, gracias al mejoramiento del suelo, mayor retención del agua, mejora en calidad y volumen de forraje y un microclima más benigno, definitivo en el trópico bajo; un ganadero puede pasar de un carga por hectárea de menos de un animal, a una de hasta cinco animales por hectárea, lo cual implica disminución de costos y mayores ingresos por venta de carne y leche, además de ingresos adicionales por producción de madera y hasta Pago por Servicios Ambientales”.

“Culminado el período de ejecución de este proyecto, que visualizamos como piloto, aspiramos a contar con la financiación requerida para alcanzar un horizonte de un millón de hectáreas, ahí podríamos concentrar casi la cuarta parte del hato actual, liberando tierras para otras actividades, preservando la naturaleza y mejorando la rentabilidad al productor. Una verdadera revolución ganadera, sin lugar a dudas”, concluyó el presidente de Fedegán.