“Juagadura” a precio de leche

 

Por José Félix Lafaurie Rivera*

Hace un año, el mundo entró en pánico cuando se comprobó que la pintura de algunos juguetes fabricados en China contenía plomo y eran potencialmente mortales. Las alarmas se han prendido de nuevo, también a causa de inescrupulosos fabricantes, por la venta de leche en polvo contaminada con melanina, un compuesto orgánico usado para aparentar mayor contenido proteico en los alimentos. Los resultados para la misma población infantil china son funestos: tres niños muertos, 12.900  hospitalizados y más de 54.000 recibieron tratamiento médico. Susto mundial que es justificado ya que los productos chinos se cuelan por todos los mercados.

Y es que en términos de hacer “rendir” los productos, muchos fabricantes no tienen reato. Para ellos el fin justifica los medios. Aquí sucede algo similar con el uso de lactosueros para la fabricación de productos de consumo humano, sin que se alcance las proporciones descritas pues no tiene efectos negativos para la salud humana, pero sí unos impactos económicos importantes.Por una parte, el uso de lactosueros en forma indebida permite un enriquecimiento ilícito, en la medida en que algunos de los usuarios de ésta materia prima no declaran o no informan claramente al consumidor que su producto final está elaborado con lactosuero, cuyo costo frente a la leche es de una tercera parte; y por otra, están creando una competencia desleal a los productores de leche. Es hora de poner medidas que restrinjan el creciente ingreso de lactosueros a Colombia.

En Estados Unidos se les catalogaba hasta hace muy poco como un “despojo”, por lo cual no eran de interés para su comercialización y menos para el consumo humano.

 

 

Sin embargo, y a raíz de los énfasis que se le ha otorgado en la producción orgánica, ese país modificó la legislación ambiental, y los lactosueros se convirtieron en productos de exportación.

De ahí, el incremento del 88% de las importaciones anuales de Colombia (de 4.485 a 8.430 toneladas entre 2002-2007). Las cifras disponibles de importaciones (a junio/08) sumaban 4.600 toneladas, lo cual quiere decir que podríamos llegar al final de 2008 a sumar 9.200 toneladas, que representarían un incremento del 9%. La tendencia muestra entonces, como éstas importaciones empiezan a remontar nuevamente. No debemos dejar de lado la factura de US$12 millones para el año completo de 2008 (en 2007 fue de 10.2 millones).

Esta tendencia distorsiona el mercado interno de la leche. Por una parte, se resiente el ingreso de los productores primarios porque se reduce el precio de la leche, ya que el alto volumen de importación trae un posible desplazamiento del producto. Y por otra, en épocas de buenos precios, como la observada a principios de 2008 cuando se registró un repunte de los precios internacionales y el incremento de la demanda de Asia, estos no le llegan al productor primario.

Los consumidores tampoco se ven beneficiados. Se ven afectados por la oferta de productos con bajo valor nutricional y con información insuficiente elaborados a base de lactosueros, que racionalmente deberían ser de menor precio.

Así las cosas, en medio de una encrucijada lechera, Colombia debe revisar el tema de lactosueros para restringir su ingreso, máxime si se tiene en cuenta que no prosperó, en el TLC acordado con Estados Unidos, el uso de colorantes en los lactosueros para evitar su uso indebido. También es necesario evaluar el cumplimiento de la Resolución 2997/07, la cual hace referencia a los requisitos sanitarios que deben cumplir los lactosueros en polvo, como materia prima de alimentos para consumo humano. El fin, nunca justifica los medios.

* Presidente ejecutivo de Fedegán

 

Volver Actualidad Ganadera